23/08/2011
Querida mamá:
Hace tiempo que no hablamos, hace tanto que ni recuerdo haberlo hecho...
En silencio te imploraba, entre lágrimas te veneraba y siempre con miedo te respetaba.
Hace tiempo que no te dedico una oración, ¡¡hace tanto tiempo qué te siento lejos!!
Quería decirte que crecí, que fui más allá de lo que siempre esperaste de mi o de lo que siempre deseaste, crecí más allá de tu protección, más allá del aislamiento al que, pienso que inconscientemente, me condenabas.
Siempre pensaste que quién me quería era por un interés, bueno, muchas veces no te equivocaste pero me di cuenta yo sola, era lo que siempre te pedía, déjame equivocarme, recuerdas?
Llevo tiempo enfadada contigo, no es rencor, ni mucho menos odio, no, es enfado. Perdimos demasiado tiempo guardando apariencias, tú crucificando mis ideas, yo huyendo de tu mano, temerosa siempre, agazapada tras una puerta o temblando de miedo porque al llegar a casa estuvieras enfadada por algo.
Me hubiese gustado ver tu sonrisa alguna vez, tu sonrisa sincera, si es que la recordabas, me hubiese gustado saber de ti, de tu vida, tus sueños...pero cada vez que te preguntaba era como cometer un delito, nunca quisiste, te ponías nerviosa y al final te enfadabas, siempre te enfadabas.
Me hubiera gustado que siempre hubiesemos sido tres en casa, pero solo fuimos uno, yo tenía pánico a tu ira y papá creo que dejó de intentar hablar contigo mucho antes de que yo llegase.
Me da pena, mucha pena mamá, que te refugiaras con una coraza y no invirtieses toda esa fuerza y esa energía que tenías en ser feliz.
Siempre te vi luchando, esforzándote en tapar, en ocultar y todavía no sé el qué... Eras una guerrera, la mejor, contra ti misma.
Me enseñaste mucho, pero no por tus consejos sino por los actos contra todo lo que predicabas, contra quién te quería.
Te cuidé más allá de todo y de todos, más allá de mis propias fuerzas, cómo me hubiera gustado decirte "Te Quiero" y recibir un abrazo tuyo, sincero, de madre por una vez. Siempre creías que era mentira, que había algo detrás...y cómo sufría por ello!! y tú no lo veías, hacía mucho que olvidaste lo que era amar de verdad.
Estoy enfadada porque me causaste mucho dolor, porque no olvido tus palizas, tus palabras humillantes hacia mi, desde niña y estoy enfadada porque aún así te quería más aún que si llevara tu propia sangre....y no lo veías.
No tengo nada que perdonarte a ti sino a mi misma, tengo que perdonarme cada lágrima derramada, no por tus golpes, sino después, después de marcharte.
Hoy hace un año qué empecé a vivir, hace un año que descubrí el amor... pero lo perdí.
Ahora vivo una vida a medias, a media luz, sin a veces ilusión, sin a veces ganas de seguir.
Tuve la felicidad en las manos y se escapó como se escapa la arena del mar entre los dedos, como se escapan las lágrimas de mis ojos cuando la recuerdo. Y la perdí porque lloraba, porque trasladé mis dias junto a ti a ella, la tensión, el miedo, las lágrimas, el sentirme indigna por tanta dicha...
Como una extraña ironía te escribo hoy, cuando se cumple un año de mi nacimiento a la vida, al amor... porque la amo mamá, no sabes cuanto la amo y no la tengo, no la tengo porque te tuve a ti y a pesar de todo tenerte me hizo amarla y llevar sus ojos para siempre en mi alma, como dos luceros, como dos soles.
Me hubiese gustado que la conocieras, pero que la conocieras tú, no ese personaje que creaste para mostrar al mundo, pero...es que ni yo te conocía o quizás yo si, pero tú, tú misma habías olvidado como eras.
Espero que ahora estés bien, que tengas la paz que jamás tuviste en vida y que hayas descubierto lo importante de vivir, a veces hay que morir para saber como vivir!!
Espero tenerte de nuevo en otra vida para aprender juntas de los errores de esta y puede, solo puede, que en esa otra vida si conozcas a mi ángel de ojos verdes, voz dulce y alma de gaviota, porque en otra vida me cruzaré con ella, lo sé y llevaré aprendida la lección y será entonces cuando nuestros caminos no se separen por el dolor.
Espero que en esa vida nos des tu bendición, en esta yo te doy la mia y te deseo Paz.
Nos encontraremos de nuevo, sin duda, hasta entonces descansa tranquila, que yo estoy buscando mi camino, aunque tenga que hundirme mil veces y renacer mil más...
Querida mamá:
Hace tiempo que no hablamos, hace tanto que ni recuerdo haberlo hecho...
En silencio te imploraba, entre lágrimas te veneraba y siempre con miedo te respetaba.
Hace tiempo que no te dedico una oración, ¡¡hace tanto tiempo qué te siento lejos!!
Quería decirte que crecí, que fui más allá de lo que siempre esperaste de mi o de lo que siempre deseaste, crecí más allá de tu protección, más allá del aislamiento al que, pienso que inconscientemente, me condenabas.
Siempre pensaste que quién me quería era por un interés, bueno, muchas veces no te equivocaste pero me di cuenta yo sola, era lo que siempre te pedía, déjame equivocarme, recuerdas?
Llevo tiempo enfadada contigo, no es rencor, ni mucho menos odio, no, es enfado. Perdimos demasiado tiempo guardando apariencias, tú crucificando mis ideas, yo huyendo de tu mano, temerosa siempre, agazapada tras una puerta o temblando de miedo porque al llegar a casa estuvieras enfadada por algo.
Me hubiese gustado ver tu sonrisa alguna vez, tu sonrisa sincera, si es que la recordabas, me hubiese gustado saber de ti, de tu vida, tus sueños...pero cada vez que te preguntaba era como cometer un delito, nunca quisiste, te ponías nerviosa y al final te enfadabas, siempre te enfadabas.
Me hubiera gustado que siempre hubiesemos sido tres en casa, pero solo fuimos uno, yo tenía pánico a tu ira y papá creo que dejó de intentar hablar contigo mucho antes de que yo llegase.
Me da pena, mucha pena mamá, que te refugiaras con una coraza y no invirtieses toda esa fuerza y esa energía que tenías en ser feliz.
Siempre te vi luchando, esforzándote en tapar, en ocultar y todavía no sé el qué... Eras una guerrera, la mejor, contra ti misma.
Me enseñaste mucho, pero no por tus consejos sino por los actos contra todo lo que predicabas, contra quién te quería.
Te cuidé más allá de todo y de todos, más allá de mis propias fuerzas, cómo me hubiera gustado decirte "Te Quiero" y recibir un abrazo tuyo, sincero, de madre por una vez. Siempre creías que era mentira, que había algo detrás...y cómo sufría por ello!! y tú no lo veías, hacía mucho que olvidaste lo que era amar de verdad.
Estoy enfadada porque me causaste mucho dolor, porque no olvido tus palizas, tus palabras humillantes hacia mi, desde niña y estoy enfadada porque aún así te quería más aún que si llevara tu propia sangre....y no lo veías.
No tengo nada que perdonarte a ti sino a mi misma, tengo que perdonarme cada lágrima derramada, no por tus golpes, sino después, después de marcharte.
Hoy hace un año qué empecé a vivir, hace un año que descubrí el amor... pero lo perdí.
Ahora vivo una vida a medias, a media luz, sin a veces ilusión, sin a veces ganas de seguir.
Tuve la felicidad en las manos y se escapó como se escapa la arena del mar entre los dedos, como se escapan las lágrimas de mis ojos cuando la recuerdo. Y la perdí porque lloraba, porque trasladé mis dias junto a ti a ella, la tensión, el miedo, las lágrimas, el sentirme indigna por tanta dicha...
Como una extraña ironía te escribo hoy, cuando se cumple un año de mi nacimiento a la vida, al amor... porque la amo mamá, no sabes cuanto la amo y no la tengo, no la tengo porque te tuve a ti y a pesar de todo tenerte me hizo amarla y llevar sus ojos para siempre en mi alma, como dos luceros, como dos soles.
Me hubiese gustado que la conocieras, pero que la conocieras tú, no ese personaje que creaste para mostrar al mundo, pero...es que ni yo te conocía o quizás yo si, pero tú, tú misma habías olvidado como eras.
Espero que ahora estés bien, que tengas la paz que jamás tuviste en vida y que hayas descubierto lo importante de vivir, a veces hay que morir para saber como vivir!!
Espero tenerte de nuevo en otra vida para aprender juntas de los errores de esta y puede, solo puede, que en esa otra vida si conozcas a mi ángel de ojos verdes, voz dulce y alma de gaviota, porque en otra vida me cruzaré con ella, lo sé y llevaré aprendida la lección y será entonces cuando nuestros caminos no se separen por el dolor.
Espero que en esa vida nos des tu bendición, en esta yo te doy la mia y te deseo Paz.
Nos encontraremos de nuevo, sin duda, hasta entonces descansa tranquila, que yo estoy buscando mi camino, aunque tenga que hundirme mil veces y renacer mil más...