Estoy en medio de una noche clara después de la tormenta, caminando a solas con mi alma, sintiendo la brisa fresca, cada caricia del viento en mi piel, el olor a hierba mojada. Paso a paso, despacio paso obligado por una senda hacia ninguna parte...me embriaga un murmullo, un susurro que parece llamarme, el silencio atronador de la vida nombrándome, el lenguaje oculto y misterioso del río Sella es el mio propio, su voz en forma de cauce violento a veces, sosegado otras sabe mi nombre, el mio, no el impuesto, ni siquiera el eleguido...
Mi nombre en el lenguaje del Sella es Libertad!!
Un viaje de retorno que se convierte en reencuentro, conmigo, con la vida, con la nada y con el todo.
Infinitos sentimientos han invadido mi ser, infinitos miedos con ellos, infinitas sonrisas, infinitos deseos.
Me siento nada y me siento afortunada por ello, porque nada tengo más que mi libertad, nada espero más que lo que tengo y ¡¡tengo tanto teniendo nada!!
Algo cambia en mi, el pasado cada vez se vuelve más difuso, como un mal sueño del que no termino de despertar pero que sé acabado.
Cada día que pasa es como un desperezar lento, un despertar pausado que me va devolviendo a la vida poco a poco.
Esta tierra de cumbres infinitas, de grises de mil colores, de mil esperanzas como mil tonos de verdes hay en su horizonte me muestra fiel a su nobleza la realidad ante mi; melancolía y esperanza se mezclan entre sus prados, entre los bosques de eucaliptos, entre musgos y niebla.
Aquí hay un pasado que nunca fue, una ilusión arrancada de raiz de una base con solo arena, una lágrima por lo que pudo haber sido...
Pero una esperanza también, una Paz esperando ser conquistada durante esta guerra que solo tiene como arma el AMOR
Una calma intemporal me inunda como inunda el Sella los barrancos y orillas que fiel le acompañan.
A su vera, como esa orilla quiero perder mis dias, ganar pasados que si fueron, pintar entre helechos mi futuro.
Esta tierra, donde el tiempo parece detenerse, donde no existe más verdad que la que hay de frente, rios, montañas, mares, acantilados, leyendas vivas, testigos de una historia que se escribirá en sus rincones...me llama.
Me dice píntame barcos amor, píntame sin color, píntame de nuevo...con tu amor
Esas palabras eran para mi, pedazos de hierro candente por los que yo gritaba a unos oidos sordos, que imploraba en la dirección equivocada pero que en Arriondas cobran Luz, sentido real.
No había amor al que implorar, no había ángel a quién venerar, no había nada fuera porque estaba todo, desde siempre, aquí, en esta orilla que acompaña al cauce de mi corazón.
Mi nombre en el lenguaje del Sella es Libertad!!
Un viaje de retorno que se convierte en reencuentro, conmigo, con la vida, con la nada y con el todo.
Infinitos sentimientos han invadido mi ser, infinitos miedos con ellos, infinitas sonrisas, infinitos deseos.
Me siento nada y me siento afortunada por ello, porque nada tengo más que mi libertad, nada espero más que lo que tengo y ¡¡tengo tanto teniendo nada!!
Algo cambia en mi, el pasado cada vez se vuelve más difuso, como un mal sueño del que no termino de despertar pero que sé acabado.
Cada día que pasa es como un desperezar lento, un despertar pausado que me va devolviendo a la vida poco a poco.
Esta tierra de cumbres infinitas, de grises de mil colores, de mil esperanzas como mil tonos de verdes hay en su horizonte me muestra fiel a su nobleza la realidad ante mi; melancolía y esperanza se mezclan entre sus prados, entre los bosques de eucaliptos, entre musgos y niebla.
Aquí hay un pasado que nunca fue, una ilusión arrancada de raiz de una base con solo arena, una lágrima por lo que pudo haber sido...
Pero una esperanza también, una Paz esperando ser conquistada durante esta guerra que solo tiene como arma el AMOR
Una calma intemporal me inunda como inunda el Sella los barrancos y orillas que fiel le acompañan.
A su vera, como esa orilla quiero perder mis dias, ganar pasados que si fueron, pintar entre helechos mi futuro.
Esta tierra, donde el tiempo parece detenerse, donde no existe más verdad que la que hay de frente, rios, montañas, mares, acantilados, leyendas vivas, testigos de una historia que se escribirá en sus rincones...me llama.
Me dice píntame barcos amor, píntame sin color, píntame de nuevo...con tu amor
Esas palabras eran para mi, pedazos de hierro candente por los que yo gritaba a unos oidos sordos, que imploraba en la dirección equivocada pero que en Arriondas cobran Luz, sentido real.
No había amor al que implorar, no había ángel a quién venerar, no había nada fuera porque estaba todo, desde siempre, aquí, en esta orilla que acompaña al cauce de mi corazón.
(homenaje a Asturias, al Sella, a cada rincón de esa maravillosa tierra)