Llevo tiempo en silencio, intentando buscar refugio entre la pintura y los sueños, planeando una vuelta al mundo como huida de mi misma, de mis tinieblas.
Pero de nuevo estoy aquí, frente a un teclado que a veces se me antoja mortalmente irónico, frente a él, con la mente en blanco, el corazón extenuado y apenas un soplo de vida como respiración comienzan a salir palabras, letra a letra, escupiendo todo el veneno de amor que contamina mis venas.
Hoy eres tú, amigo Wolfing, quién me impulsa a estar frente a mi.
A veces pensarte me saca de la inconsciencia y hace que quiera recordar que existo, aunque sea para recordar que esta existencia me agoniza, aunque sea para implorar el fin del sufrimiento con palabras, tras palabras que lo significan todo en un alma que ya no espera nada...
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Pero de nuevo estoy aquí, frente a un teclado que a veces se me antoja mortalmente irónico, frente a él, con la mente en blanco, el corazón extenuado y apenas un soplo de vida como respiración comienzan a salir palabras, letra a letra, escupiendo todo el veneno de amor que contamina mis venas.
Hoy eres tú, amigo Wolfing, quién me impulsa a estar frente a mi.
A veces pensarte me saca de la inconsciencia y hace que quiera recordar que existo, aunque sea para recordar que esta existencia me agoniza, aunque sea para implorar el fin del sufrimiento con palabras, tras palabras que lo significan todo en un alma que ya no espera nada...
Por eso estas palabras son hoy para ti, hermano lobo, porque hablamos el mismo lenguaje, porque seguro que aullamos a la luna con el mismo dolor mudo camuflado en una vida sin sentido y sonrisas huecas, corazones huecos donde falta el pedazo más importante...