15/03/2018
Y me pides que te cuente de mí cuando a mí solo me gustaría inventarme un pasado feliz que nunca existió pero que a su vez no sería el mío. Me gustaría inventarme una vida misteriosa y seductora para poder borrar así la que tuve...pero eso no se puede tapar pues mi esencia radica también ahí...
Aprendí a abrazar a los 17 años, nunca lo había hecho aunque resulte increíble, nunca me habían dado uno y en una consulta, con alguien entonces extraña para mí de pronto, me puso en pie, me abrazó y yo me rompí, inmóvil, en silencio, esa extraña subió dulcemente mis brazos, los apoyo en sus hombros y me dijo, así se hace, ahora aprieta fuerte y verás lo que sientes.
Desde entonces no he dejado de abrazar fuerte, a mi padre no pude abrazarle a tiempo y cuando quise no podía porque me dijeron que estaba destrozado tras esa sábana y después estaba demasiado frío...a mi madre lo intenté, pero sus demonios le impedían aceptarlo; así que me abracé a la vida, era la única que se dejaba abrazar, aunque a veces me apartaba de golpe.
Cree un mundo donde no había dolor y lo cree con tantas ganas que acabé creyendo en él. Me quedé sola demasiado pronto, aunque estaba mentalizada no estaba preparada, para eso nunca se está preparado creo, pero como dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, pues fuerte me hice.
Cuidé de mi madre hasta el final, se hizo difícil y encontrarla en su cama al volver de trabajar me dió una sacudida, pero la muerte me era familiar ya.
No solo por mi padre, yo había estado jugando a las cartas con ella un par de veces así que me despedí de ella antes de avisar a nadie más.
La perdoné y me perdoné a mi misma en ese mismo instante.
En cuanto pude me fui a vivir a Altea, necesitaba descubrirme, aunque no lo sabía, descubrí en mi ese lado artístico que empujaba en mi pecho desde hacía años, siempre he escrito y he hecho fotografía, eran mi refugio pero ahí me di cuenta que la música, la pintura....estaban ahí dentro y no lo sabía. Llegué a la maestría de Reiki, más por conocimiento interior que por lucrarme con ello y fue una vía de escape fantástica, empecé a conocerme de verdad, fue el soporte que necesitaba, he estado más de diez años de mi vida haciendo psicoanálisis, del puro, de la antigua escuela de Freud, empecé con aquel primer abrazo que me dió mi psicoanalista, que a día de hoy es mi hermana, mi amiga, mi guía....creo que me enamoré del país Vasco por ella. Es uno de mis ángeles humanos, mi único ángel humano, el otro es mi padre....
De Altea volví a donde tanto había sufrido, a mis raíces, a Madrid y lo hice por amor. En principio era amor de hermana, había encontrado a quien podía serlo, pasaba un mal momento y al separarse me fui con ella para ayudarle, para compartir gastos y ayudar con los niños, resultó que no éramos hermanas pero su forma de mirarme no podía pasarla por alto, había algo que era más fuerte que una simple gratitud, pensaba que era porque la estaba metiendo mucha caña, era negativa y yo solo la quería convencer de que la vida es maravillosa y aunque ella no lo viera tenía las riendas ahí mismo, en sus manos...pero no era gratitud, era amor o se le parecía mucho. Dio el paso y me conquistó, me acabé casando con ella después de muchas luchas internas suyas sobre todo por la familia, que no lo supo hasta días antes de la boda, bombazo, les tocaba aceptar no solo la sexualidad de su hija sino que la que habían acogido como hija sin serlo, se convertía en hija de alguna manera y no de la más adecuada a sus ojos.
Ella cambió, creyó en ella misma y se le notaba en cada poro y yo por consiguiente me convertí en madre, esos niños eran Luz, Luz pura y hasta la gente decía que el enano era mío jajajaja nos parecíamos tanto, más allá de lo físico...su madre trabajaba más y se criaban prácticamente conmigo, les enseñaba todo lo que podía y se convirtieron en pequeños humanos con valores y sabiduría, pero no por mí ni por su madre, por ellos mismos. Un día una mujer se interesó en mi, ya sabes... yo lo rechacé, porque mi lealtad era a prueba de tentaciones de ese tipo, pero mi mujer se vio amenazada, pensó que yo algún día caería y decidió, para no pasar por eso, dejar la relación, me dejó de la noche a la mañana, no volví a ver a esos niños que fueron míos un tiempo y marché, sin rumbo, sin dirección y estuve en Cádiz, en Asturias, en Galicia, ya en Cádiz me recompuse pero la vida me fue guiando...y volví, como no, a mis raíces...y aquí, dije, tengo que solucionar algo, tengo que confiar porque todo pasa por algo. Tengo que tener fe y tener mis ojos bien abiertos, porque las señales llegarán....y llegaron en forma de mensaje, aparentemente unas palabras que enlazadas cobraban sentido para mí....y esas palabras venían de ti, así que aquí me tienes, no sé qué poder tienes pero me sacudes todo mi ser, me haces plasmar en palabras lo que llevo dentro hasta el punto de emocionarme con solo pensarte....
Y me pides que te cuente de mí cuando a mí solo me gustaría inventarme un pasado feliz que nunca existió pero que a su vez no sería el mío. Me gustaría inventarme una vida misteriosa y seductora para poder borrar así la que tuve...pero eso no se puede tapar pues mi esencia radica también ahí...
Aprendí a abrazar a los 17 años, nunca lo había hecho aunque resulte increíble, nunca me habían dado uno y en una consulta, con alguien entonces extraña para mí de pronto, me puso en pie, me abrazó y yo me rompí, inmóvil, en silencio, esa extraña subió dulcemente mis brazos, los apoyo en sus hombros y me dijo, así se hace, ahora aprieta fuerte y verás lo que sientes.
Desde entonces no he dejado de abrazar fuerte, a mi padre no pude abrazarle a tiempo y cuando quise no podía porque me dijeron que estaba destrozado tras esa sábana y después estaba demasiado frío...a mi madre lo intenté, pero sus demonios le impedían aceptarlo; así que me abracé a la vida, era la única que se dejaba abrazar, aunque a veces me apartaba de golpe.
Cree un mundo donde no había dolor y lo cree con tantas ganas que acabé creyendo en él. Me quedé sola demasiado pronto, aunque estaba mentalizada no estaba preparada, para eso nunca se está preparado creo, pero como dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, pues fuerte me hice.
Cuidé de mi madre hasta el final, se hizo difícil y encontrarla en su cama al volver de trabajar me dió una sacudida, pero la muerte me era familiar ya.
No solo por mi padre, yo había estado jugando a las cartas con ella un par de veces así que me despedí de ella antes de avisar a nadie más.
La perdoné y me perdoné a mi misma en ese mismo instante.
En cuanto pude me fui a vivir a Altea, necesitaba descubrirme, aunque no lo sabía, descubrí en mi ese lado artístico que empujaba en mi pecho desde hacía años, siempre he escrito y he hecho fotografía, eran mi refugio pero ahí me di cuenta que la música, la pintura....estaban ahí dentro y no lo sabía. Llegué a la maestría de Reiki, más por conocimiento interior que por lucrarme con ello y fue una vía de escape fantástica, empecé a conocerme de verdad, fue el soporte que necesitaba, he estado más de diez años de mi vida haciendo psicoanálisis, del puro, de la antigua escuela de Freud, empecé con aquel primer abrazo que me dió mi psicoanalista, que a día de hoy es mi hermana, mi amiga, mi guía....creo que me enamoré del país Vasco por ella. Es uno de mis ángeles humanos, mi único ángel humano, el otro es mi padre....
De Altea volví a donde tanto había sufrido, a mis raíces, a Madrid y lo hice por amor. En principio era amor de hermana, había encontrado a quien podía serlo, pasaba un mal momento y al separarse me fui con ella para ayudarle, para compartir gastos y ayudar con los niños, resultó que no éramos hermanas pero su forma de mirarme no podía pasarla por alto, había algo que era más fuerte que una simple gratitud, pensaba que era porque la estaba metiendo mucha caña, era negativa y yo solo la quería convencer de que la vida es maravillosa y aunque ella no lo viera tenía las riendas ahí mismo, en sus manos...pero no era gratitud, era amor o se le parecía mucho. Dio el paso y me conquistó, me acabé casando con ella después de muchas luchas internas suyas sobre todo por la familia, que no lo supo hasta días antes de la boda, bombazo, les tocaba aceptar no solo la sexualidad de su hija sino que la que habían acogido como hija sin serlo, se convertía en hija de alguna manera y no de la más adecuada a sus ojos.
Ella cambió, creyó en ella misma y se le notaba en cada poro y yo por consiguiente me convertí en madre, esos niños eran Luz, Luz pura y hasta la gente decía que el enano era mío jajajaja nos parecíamos tanto, más allá de lo físico...su madre trabajaba más y se criaban prácticamente conmigo, les enseñaba todo lo que podía y se convirtieron en pequeños humanos con valores y sabiduría, pero no por mí ni por su madre, por ellos mismos. Un día una mujer se interesó en mi, ya sabes... yo lo rechacé, porque mi lealtad era a prueba de tentaciones de ese tipo, pero mi mujer se vio amenazada, pensó que yo algún día caería y decidió, para no pasar por eso, dejar la relación, me dejó de la noche a la mañana, no volví a ver a esos niños que fueron míos un tiempo y marché, sin rumbo, sin dirección y estuve en Cádiz, en Asturias, en Galicia, ya en Cádiz me recompuse pero la vida me fue guiando...y volví, como no, a mis raíces...y aquí, dije, tengo que solucionar algo, tengo que confiar porque todo pasa por algo. Tengo que tener fe y tener mis ojos bien abiertos, porque las señales llegarán....y llegaron en forma de mensaje, aparentemente unas palabras que enlazadas cobraban sentido para mí....y esas palabras venían de ti, así que aquí me tienes, no sé qué poder tienes pero me sacudes todo mi ser, me haces plasmar en palabras lo que llevo dentro hasta el punto de emocionarme con solo pensarte....