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DES

14/03/2018

Y ahora que la hora acompaña
Ahora que la noche se viste de sensualidad, es cuando extiendo mi mano hacia tu cuerpo, rozando levemente tu piel, esa vieja conocida por primera vez.
Estás dormida y yo estoy velando tus sueños; estoy provocando tus deseos más ocultos a tu inconsciente.
Poso mis manos en tu espalda, apenas la rozo, tu piel se eriza, como si supiera que son mis manos las que están ahí, acariciando.

Destapo las sábanas dejando tu cuerpo frente a mis ojos, relajado, dormido y plácido; busco como si estuviera ciega tus curvas, ahí donde sé que te estremeces y qué tan bien conozco sin haberte tocado nunca, bajo por las costillas hasta donde los pechos descansan en el colchón, esa zona de tu cuerpo tan suave, tan sensible, tan cerca de tu corazón que creo acariciarlo también.

Vuelvo a tu espalda y con mis dedos, como una niña pequeña jugando a qué son dos piernecitas voy bajando por el sendero de tu columna hasta la cima de esa montaña desde donde se ve el horizonte de tus piernas, con un acantilado en medio que conduce a un abismo de deseo, una fosa Mariana en la que habitan los más oscuros placeres, sigues dormida pero de alguna manera notas mis intenciones y haces un leve movimiento, te abres como se abre lentamente una rosa cada mañana, empapada de rocío y que sabes que los rayos del sol la cubrirán de vida, como esos rayos mis dedos siguen bajando, dando vida, cubriendo de humedad tu sexo, despertando tu ansia sin ni siquiera saberlo.
Entro lentamente en ti, despacio y acaricio con avidez y con hambre cada centímetro de carne caliente.
Tu cuerpo responde, se gira para poder sentir más intensamente el tacto experto de mi mano y al girarte con la otra mano recorro con pasión tu vientre, tu estómago hasta llegar a tus pechos, ahora sí, libres y tersos y mientras ellos, juguetones, se divierten con mis dedos, tus ojos se abren, despacio, como sino supieras si gimes en sueños o gimes de verdad y antes de que salgas de la duda ves mis ojos en tu pubis, mirándote con sed de ti, mis ojos te lo dicen todo y sabes en ese momento que te desbordarás de placer en mi boca, que mis labios están hablando otro idioma con tus otros labios y que se entienden perfectamente....así que recuestas la cabeza en la almohada, te agarras a las sábanas con todas tus fuerzas, arqueas la espalda y das los buenos días a ese amanecer que empieza a asomar a gritos.....

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