Cuando llegué a ti, creía en la soledad eterna, mis brazos habían hecho huelga de abrazos, como un ánima vagaba por mis días sin sentido, aferrada a un pasado que me consumía. Creí haber dado todas mis palabras de amor, haber entregado lo más profundo, quizás por eso ya no me sentía incómoda conmigo misma; había entregado mi parte más inocente, la confianza, los sueños...
Cuando llegué a ti no esperaba nada, nada tenía más que mis manos para pintar, mi corazón cerrado para no llorar y unos sueños difusos que se alejaban en cada lágrima de mi alma, llegué sin hacer ruido, para no perturbar tu vida, llegué como llegan los fantasmas, por la noche, amparada y protegida por las sombras...pero llegué y todo se disparó, todo lo conocido se esfumaba dejando sitio a una nueva Luz, tu mirada huidiza sobre mi me emocionaba, tus ojos llenos de brillo me estremecían y ese saber tuyo, ese saber cómo respiro me enamoró creo que antes de ser consciente de esta locura.
La primera vez que rocé tu piel una sacudida se apoderó de mi, una fuerte sacudida en lo más profundo, donde nacen los sentimientos, mi deseo era únicamente volver a rozarte, volver a notar tu suave tacto en mi mano, sentimientos que creía perdidos invadieron de nuevo mi alma haciéndome creer que sería posible confiar de nuevo.
Recuerdo como un sueño aquella noche, aquella noche en que nos fundimos en una sola, el no saber si era real, si habría algo que nos alejara después de todo eso, el sentir que ya no podría vivir sin hacerte mía cada vez que nos rozáramos....todo eran miedos, placer, dudas, pasión....
Creí que todas las bellas palabras de amor las había dicho antes de ti y que ingenua, todas estaban por venir de tu mano, en tu vientre, recogida en tu regazo y acurrucada entre tus brazos protectores. Como un ángel acude a su llamador así acudí yo a tu plegaria, así te entregaste a mi alma. Juntas escribiremos los capítulos más bellos de esta historia, escribiré en tus ojos tristes que me cautivan cada vez que me cruzo con ellos, escribiré mojando mi pluma en tus lágrimas, escribiré con la sangre que me recorre que es tuya si la pides. En secreto, como dos furtivas que huyen de la muerte, pues muerte era estar sin ti, en silencio, bajito, con susurros que ansían convertirse en gritos de libertad.
Mi vida empieza contigo y acaba contigo, hoy la llave de mi alma está de enhorabuena pues ha sido hallada por unos labios que me buscan como el sediento al cuenco de agua fresca y clara.
En mi desierto eres oasis, en mi tempestad eres refugio, en mi océano eres isla, la más bonita y frondosa, en mi infierno eres la cima más alta donde las llamas no alcanzan, en mi vida eres alas, las que me permiten volar si tú las soplas...
