Cuando llegué a ti, creía en la soledad eterna, mis brazos habían hecho huelga de abrazos, como un ánima vagaba por mis días sin sentido, aferrada a un pasado que me consumía. Creí haber dado todas mis palabras de amor, haber entregado lo más profundo, quizás por eso ya no me sentía incómoda conmigo misma; había entregado mi parte más inocente, la confianza, los sueños... Cuando llegué a ti no esperaba nada, nada tenía más que mis manos para pintar, mi corazón cerrado para no llorar y unos sueños difusos que se alejaban en cada lágrima de mi alma, llegué sin hacer ruido, para no perturbar tu vida, llegué como llegan los fantasmas, por la noche, amparada y protegida por las sombras...pero llegué y todo se disparó, todo lo conocido se esfumaba dejando sitio a una nueva Luz, tu mirada huidiza sobre mi me emocionaba, tus ojos llenos de brillo me estremecían y ese saber tuyo, ese saber cómo respiro me enamoró creo que antes de ser consciente de esta locura. La primera vez que rocé t...