44 días
Ya está dicho
Qué no entiendo que no lo entienda!!
Que las guerras a la cara y que el amor se niega.
Que no ve,
que no cree,
que le duele
que no esté,
que no es así,
que el silencio debe seguir.
Qué triste alma,
que esa alma tuya
niege
y ni siquiera intuya
que el amor triunfa sin importar condición,
ni razón.
Qué triste no ver
que sus ojos ahora brillan,
que su alegría
recorre las esquinas,
qué triste negar lo evidente,
lo que siente,
que siendo tan grande
se ha de esconder.
Qué pena
no llegar a liberar tu corazón de todo prejuicio,
de toda sentencia,
que cuando es en otros es propia elección y
cuando toca dentro
es complacencia,
ajena eso si,
nunca propia.
Qué te perderás? qué te pierdes al pensar?
Sabrán lo que les queráis decir nada más.
Y qué ceguera más grande la de no ver que palabras no hacen falta cuando
el amor
es
lo qué es,
puro,
verdadero
y por primera vez.
Y me debato entre el cariño y la admiración
y lo injusto de su decisión,
de sus injustas palabras que no salen del corazón.
Palabras que nacen en el miedo,
en la opresión.
No hay nada más bello que ver
como tu fruto consigue algo tan preciado,
en estos tiempos,
tan raro.
Sé libre,
suelta esas cadenas
que te atan
a lo correctamente establecido,
quita esa venda de tus ojos,
pues ella es libre,
qué orgullo más grande puede existir que ser testigo de esa
libertad
de quién has traido a este mundo.
No has podido ver sus señales,
porque has estado más ocupada en otros problemas,
lo entiendo,
pero no es tarde,
estás a tiempo
y eres capaz de poder hacerlo.
Escucha su dolor también,
no son reproches,
son sentimientos
que se encallan en un huequito del corazón,
poniendo muchas capas encima
para esconderlo,
capas que a veces son sinónimo de lejanía.
Decisiones a veces fallidas
que van mermando la confianza,
decisiones que inclinan la balanza
y rompen el igual,
a sus ojos y a su corazón.
Ella lo sabía,
sabía
que no entenderías,
sabía que negarías.
Sabemos que te equivocas,
que el tiempo,
esperamos,
acerque las palabras a tu boca.
Son muchas cosas juntas,
mucho sentir en un puñado de palabras que se unen
a veces sin orden ni sentido.
Hoy
necesito soltar y solo sé hacerlo así.
Hoy
no eres capaz de ser objetiva,
yo tampoco,
ni ella.
Hoy
todo es demasiado subjetivo,
hoy
es el día de asimilar,
todo te ha venido junto y de golpe,
lo sé.
Hoy
es el día ideal
para parar,
para no pensar,
para sentir.
No es tan difícil,
es solo
cuestión de querer
aparta la cabeza para que
el corazón haga su trabajo,
pues lo previsible aleja más aún
y esa lejanía es
de la que
duele,
pues es lejanía de
corazón.
Lo más bonito que podría pasar
es un abrazo,
solo eso,
sin palabras
pues estarían todas dichas con él.
La aceptación,
el querer ver que ella,
tu hija,
es feliz,
analizar el tiempo pasado y
comprobar que
ahora,
es distinta,
pero no distinta
con la etiquetas de siempre,
distinta
desde lo más profundo,
nadie la ha cambiado
ni yo,
ni ella por dejarse llevar,
ella es
y ha sido
siempre
así,
pero con la diferencia de que ahora no tiene miedo a
SER.
No cierres tus ojos a su felicidad.
Nos quedan 44 días para casarnos si,
no hay nada malo en decirlo,
este mundo iría mejor si se ocultase menos el amor y se ignorasen más las guerras.
Se testigo activo de su felicidad,
de su ser pleno,
de su alegria....
Pues esa alegría será la tuya,
esa felicidad,
te inundará.
Si lo dejas escapar,
por desgracia,
te inundarás
solo de lágrimas
Ya está dicho
Qué no entiendo que no lo entienda!!
Que las guerras a la cara y que el amor se niega.
Que no ve,
que no cree,
que le duele
que no esté,
que no es así,
que el silencio debe seguir.
Qué triste alma,
que esa alma tuya
niege
y ni siquiera intuya
que el amor triunfa sin importar condición,
ni razón.
Qué triste no ver
que sus ojos ahora brillan,
que su alegría
recorre las esquinas,
qué triste negar lo evidente,
lo que siente,
que siendo tan grande
se ha de esconder.
Qué pena
no llegar a liberar tu corazón de todo prejuicio,
de toda sentencia,
que cuando es en otros es propia elección y
cuando toca dentro
es complacencia,
ajena eso si,
nunca propia.
Qué te perderás? qué te pierdes al pensar?
Sabrán lo que les queráis decir nada más.
Y qué ceguera más grande la de no ver que palabras no hacen falta cuando
el amor
es
lo qué es,
puro,
verdadero
y por primera vez.
Y me debato entre el cariño y la admiración
y lo injusto de su decisión,
de sus injustas palabras que no salen del corazón.
Palabras que nacen en el miedo,
en la opresión.
No hay nada más bello que ver
como tu fruto consigue algo tan preciado,
en estos tiempos,
tan raro.
Sé libre,
suelta esas cadenas
que te atan
a lo correctamente establecido,
quita esa venda de tus ojos,
pues ella es libre,
qué orgullo más grande puede existir que ser testigo de esa
libertad
de quién has traido a este mundo.
No has podido ver sus señales,
porque has estado más ocupada en otros problemas,
lo entiendo,
pero no es tarde,
estás a tiempo
y eres capaz de poder hacerlo.
Escucha su dolor también,
no son reproches,
son sentimientos
que se encallan en un huequito del corazón,
poniendo muchas capas encima
para esconderlo,
capas que a veces son sinónimo de lejanía.
Decisiones a veces fallidas
que van mermando la confianza,
decisiones que inclinan la balanza
y rompen el igual,
a sus ojos y a su corazón.
Ella lo sabía,
sabía
que no entenderías,
sabía que negarías.
Sabemos que te equivocas,
que el tiempo,
esperamos,
acerque las palabras a tu boca.
Son muchas cosas juntas,
mucho sentir en un puñado de palabras que se unen
a veces sin orden ni sentido.
Hoy
necesito soltar y solo sé hacerlo así.
Hoy
no eres capaz de ser objetiva,
yo tampoco,
ni ella.
Hoy
todo es demasiado subjetivo,
hoy
es el día de asimilar,
todo te ha venido junto y de golpe,
lo sé.
Hoy
es el día ideal
para parar,
para no pensar,
para sentir.
No es tan difícil,
es solo
cuestión de querer
aparta la cabeza para que
el corazón haga su trabajo,
pues lo previsible aleja más aún
y esa lejanía es
de la que
duele,
pues es lejanía de
corazón.
Lo más bonito que podría pasar
es un abrazo,
solo eso,
sin palabras
pues estarían todas dichas con él.
La aceptación,
el querer ver que ella,
tu hija,
es feliz,
analizar el tiempo pasado y
comprobar que
ahora,
es distinta,
pero no distinta
con la etiquetas de siempre,
distinta
desde lo más profundo,
nadie la ha cambiado
ni yo,
ni ella por dejarse llevar,
ella es
y ha sido
siempre
así,
pero con la diferencia de que ahora no tiene miedo a
SER.
No cierres tus ojos a su felicidad.
Nos quedan 44 días para casarnos si,
no hay nada malo en decirlo,
este mundo iría mejor si se ocultase menos el amor y se ignorasen más las guerras.
Se testigo activo de su felicidad,
de su ser pleno,
de su alegria....
Pues esa alegría será la tuya,
esa felicidad,
te inundará.
Si lo dejas escapar,
por desgracia,
te inundarás
solo de lágrimas