Enfrentada a mi misma, desnuda, sin disfraces ni máscaras, cruda y directa, haciendo balance de toda una vida que a veces ni sé si es mía pues no me reconozco en ella...
Refugiada en la noche, cómo tantas otras noches conmigo misma, mis lágrimas, las palabras que brotan desde el silencio y yo. Fieles compañeras que siempre están al igual que la soledad y qué las tres juntas a veces me elevan y dan alas para seguir soñando y a veces me sumergen en abismales rincones de mis recuerdos más duros atrapándome como una tétrica telaraña.
Hoy no intento escribir bonito, no intento que haya lógica ni forma, hoy solo descargo en el teclado lo que necesito soltar. Soltar lo viejo para dejar paso y espacio a lo nuevo que quiera llegar a mi.
34 años hace hoy que llegué al mundo, al menos eso reza en mi partida de nacimiento y es desde ahí desde donde empieza a contar, es más que posible que no sea ese el día, me lo he planteado tantas veces...qué más da! Llegué un día que en esencia no es distinto a hoy, hija de la nada, con ese estigma desde entonces, con ese refugio a veces de no pertenecer a nadie y tener solamente mis manos, mis ojos y mi fuerza para moldearme a mi misma y moldeada a su vez a base de palos y golpes, literales. No me siento desgraciada por ello, al contrario, aprendí desde pequeña a soñar con algo mejor dejando a mi mente volar hacia una vida más plena, teniendo muy claro que al crecer no me haría daño, haciéndome fuerte a cada paso.
Hija de la nada e hija de la noche, noches que como esta, aunque a veces amargas y con la luz del alma algo apagada, me han dado alguna enseñanza.
Vidas con las que me crucé y que ya no están, unas porque marcharon al otro lado y otras porque simplemente marcharon....o huyeron. De todas ellas guardo algo, algo bonito, bueno de todas no, las hay también de esas que deseas no volver a saber nada y aún así te persiguen como un espectro o un fantasma, pero aún así, también aprendí, aunque fuese descubrir lo que no deseo en mi vida, así que en algún momento se tenía que cruzar.
He aprendido a valorar lo pequeño, lo grande que hay en mi, los amaneceres, el mar, la música, la palabra y los silencios que casi siempre dicen más que mil palabras.
Sigo teniendo ilusión, me lo repito cada día por si acaso en alguno se me olvida, en alguno como hoy que me acompaña la tristeza y la soledad se instala en mi corazón sin permiso y a la vez con necesidad de ella, extraña relación entre mi alma y la soledad, viene cuando no lo deseo pero que a su vez es cuando lo necesito, sabia soledad, discriminada compañera de todos que tiene tanta sabiduría que darnos; enmascarada con disfraz grotesco pero de fondo sanador, un bien tan preciado como temido, un tesoro interno que nunca queremos abrir...
No quiero escribir bonito hoy, solo soltar...quiero seguir soñando despierta, contagiando de sonrisas las almas que roce, llenando de luz los corazones que me rodean y que a veces pierden el norte, quiero ser yo, quiero SER. Pues siendo crezco, siendo sonrío, siendo despierto, siendo yo todo tiene sentido.
Escribir, pintar, cantar y llorar si lo necesito, sin juicio ni sentencias, sin silencios de los que dañan ni gritos.
Pues esta soy yo, bohemia y nocturna, sensible en extremo, dura a veces, defensora de lo que creo. Voluntaria para un mundo mejor, repleto de respeto, con las metas siempre presentes y despiertos los sueños. Soy fénix que resurge cada noche que paso en duelo, noches como ésta, que me encuentro entre el infierno y el cielo.
No pretendo escribir bonito hoy, solo hacer balance de mi interior...
Solo clamar una plegaria y que mis oídos puedan escucharla...
Refugiada en la noche, cómo tantas otras noches conmigo misma, mis lágrimas, las palabras que brotan desde el silencio y yo. Fieles compañeras que siempre están al igual que la soledad y qué las tres juntas a veces me elevan y dan alas para seguir soñando y a veces me sumergen en abismales rincones de mis recuerdos más duros atrapándome como una tétrica telaraña.
Hoy no intento escribir bonito, no intento que haya lógica ni forma, hoy solo descargo en el teclado lo que necesito soltar. Soltar lo viejo para dejar paso y espacio a lo nuevo que quiera llegar a mi.
34 años hace hoy que llegué al mundo, al menos eso reza en mi partida de nacimiento y es desde ahí desde donde empieza a contar, es más que posible que no sea ese el día, me lo he planteado tantas veces...qué más da! Llegué un día que en esencia no es distinto a hoy, hija de la nada, con ese estigma desde entonces, con ese refugio a veces de no pertenecer a nadie y tener solamente mis manos, mis ojos y mi fuerza para moldearme a mi misma y moldeada a su vez a base de palos y golpes, literales. No me siento desgraciada por ello, al contrario, aprendí desde pequeña a soñar con algo mejor dejando a mi mente volar hacia una vida más plena, teniendo muy claro que al crecer no me haría daño, haciéndome fuerte a cada paso.
Hija de la nada e hija de la noche, noches que como esta, aunque a veces amargas y con la luz del alma algo apagada, me han dado alguna enseñanza.
Vidas con las que me crucé y que ya no están, unas porque marcharon al otro lado y otras porque simplemente marcharon....o huyeron. De todas ellas guardo algo, algo bonito, bueno de todas no, las hay también de esas que deseas no volver a saber nada y aún así te persiguen como un espectro o un fantasma, pero aún así, también aprendí, aunque fuese descubrir lo que no deseo en mi vida, así que en algún momento se tenía que cruzar.
He aprendido a valorar lo pequeño, lo grande que hay en mi, los amaneceres, el mar, la música, la palabra y los silencios que casi siempre dicen más que mil palabras.
Sigo teniendo ilusión, me lo repito cada día por si acaso en alguno se me olvida, en alguno como hoy que me acompaña la tristeza y la soledad se instala en mi corazón sin permiso y a la vez con necesidad de ella, extraña relación entre mi alma y la soledad, viene cuando no lo deseo pero que a su vez es cuando lo necesito, sabia soledad, discriminada compañera de todos que tiene tanta sabiduría que darnos; enmascarada con disfraz grotesco pero de fondo sanador, un bien tan preciado como temido, un tesoro interno que nunca queremos abrir...
No quiero escribir bonito hoy, solo soltar...quiero seguir soñando despierta, contagiando de sonrisas las almas que roce, llenando de luz los corazones que me rodean y que a veces pierden el norte, quiero ser yo, quiero SER. Pues siendo crezco, siendo sonrío, siendo despierto, siendo yo todo tiene sentido.
Escribir, pintar, cantar y llorar si lo necesito, sin juicio ni sentencias, sin silencios de los que dañan ni gritos.
Pues esta soy yo, bohemia y nocturna, sensible en extremo, dura a veces, defensora de lo que creo. Voluntaria para un mundo mejor, repleto de respeto, con las metas siempre presentes y despiertos los sueños. Soy fénix que resurge cada noche que paso en duelo, noches como ésta, que me encuentro entre el infierno y el cielo.
No pretendo escribir bonito hoy, solo hacer balance de mi interior...
Solo clamar una plegaria y que mis oídos puedan escucharla...
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| Haciendo Balance, he recordado abrir los brazos y volar, llenando los pulmones de libertad y sueños |
