07/04/2018 Me enamoré de una mujer que era verso y canción. Me enamoré de alguien que merece ser herida, pues su sola presencia me regala instantes de felicidad infinita, de esa que queda marcada en la memoria. Me enamoré si, porque no concibo otra palabra para expresar lo que siento, aunque se haya distorsionado la palabra amor. Tú, mereces doler pues es el dolor el que nos hace fuertes, lo que nos hace conscientes del sentir más profundo. Bucearía a las entrañas de tus miedos para destruirlos desde dentro, desde donde anidan y se cobijan de tu fuerza. Desde donde se atrincheran y planean el siguiente ataque a tu vulnerable y crítico corazón! Pero no puedo...no puedo bucear tan profundo sin llevar una buena dosis de aire, ese que me aportas cuando te miro y necesitaría que esa mirada mía no te incomodara para así permitirme adentrar en ese abismo...pero no puedo y no puedo porque, realmente, es tu camino y yo, yo solo puedo acompañarte si me dejas y confías. ¿Donde tiendo yo ...
...No es otra cosa que mi mirada subjetiva e íntima al interior, a mi esencia intacta, a veces desde el desconsuelo, a veces desde la infinita alegria. Mi sentir durante esta busqueda personal de la felicidad. No temo vivir plenamente ni levantarme cada vez que caiga. Seguiré soñando siempre, como la tejedora de sueños que soy, dando lo más auténtico que tengo, mi corazón a cada paso, volando sobre las nubes de un cielo donde la luz brilla siempre e ilumina el corazón...
