A todos los barcos de la mar y a todos los puertos donde amarré alguna vez...
Mi vida ha ido siempre a la deriva, meciéndome con las olas de un mar ajeno, buceando en corazones cerrados, agotando el aire de mis pulmones entre sollozos cuando la tempestad arreciaba y golpeaba mi frágil estructura, sin remos con los que dirigir mi rumbo, remos que dejaba en manos suaves, en manos que recorrían mi cuerpo como si fuese un tesoro al que cuidar y al que de pronto olvidaban, un tesoro olvidado casi sin vida que protegía su esencia, esperando otras manos que lo cuidaran, otros ojos en los que refugiarse, en los que habitar y hacer de ellos un altar...
Siempre buscando esos ojos cuando no eran más que un reflejo de los mios, reflejos en un mar que creía extraño, distinto a mi y que no era otro mar que el mio interior. Hoy me levanto con la fuerza del océano, llevando como insignia mi propia libertad, mi capacidad de navegar sola, sin miedo a nada, sin temor, sin reproches a nadie...los puertos donde ahora pare serán elegidos, no llegaré a ellos a la deriva, no llegaré exahusta ni anhelando nada, pues todo está en mi interior.
Ahora navego mar adentro, recorreré pequeños manantiales de pureza, la inmensidad del mar la llevaré en mi corazón, el arrullo de sus olas serán la música que regalaré a mis oidos desde la memoria mientras no haya frente a mi esa playa que me acoja como hoy, como esta mañana de sonrisas y despedida de mi mar. Volveré, volveré pues soy parte de esta tierra, estas piedras, este olor a sal es el mio propio, pero he de conocer la felicidad fuera de estas vistas, he de recuperar el tiempo robado para poder volver algún día frente a ti, mar en calma de mi Altea y volver de la mano de quién es parte de mi, volver y sonreir más aún de lo que sonrío ahora mirando el horizonte mientras la brisa me acaricia la cara y las gaviotas me saludan...
Volveré cuando no busque entre las gaviotas a la gaviota que me enamoró, cuando pueda mirarlas a todas por igual sin volver liquidos mis ojos, cuando recupere el tiempo no perdido sino robado...
Hoy soy feliz de volver, hoy sueño con las montañas y la nieve, con navidades blancas, con una mantita abrazando nuestros cuerpos, complice de juegos inocentes e infantiles, compartiendo miradas y susurros, hoy estoy feliz de mi nuevo rumbo, esta vez tomado desde mi libertad, desde la calma de la elección hecha por amor, por entrega.
Me despido de ti, mar, de tus olas, de tu olor...pero es un simple hasta luego, es un ratito en la inmensidad de esta vida, nos encontraremos de nuevo, entre amaneceres y ocasos de sabor salado, entre arena fina y rocas cálidas esperando abrigar mi figura para dar forma a mi cuerpo y abrazarme con tu corazón, con los brazos de un horizonte libre que abarcan allá donde alcanza la vista.
Nos volveremos a ver, nuestros caminos se unirán porque te llevo en mi, porque nadaré cada noche en tus aguas, porque estar con los mios es estar en ti, ser feliz es como nadar hasta la isla y volver y notar mariposas en el estómago...
Mi vida ha ido siempre a la deriva, meciéndome con las olas de un mar ajeno, buceando en corazones cerrados, agotando el aire de mis pulmones entre sollozos cuando la tempestad arreciaba y golpeaba mi frágil estructura, sin remos con los que dirigir mi rumbo, remos que dejaba en manos suaves, en manos que recorrían mi cuerpo como si fuese un tesoro al que cuidar y al que de pronto olvidaban, un tesoro olvidado casi sin vida que protegía su esencia, esperando otras manos que lo cuidaran, otros ojos en los que refugiarse, en los que habitar y hacer de ellos un altar...
Siempre buscando esos ojos cuando no eran más que un reflejo de los mios, reflejos en un mar que creía extraño, distinto a mi y que no era otro mar que el mio interior. Hoy me levanto con la fuerza del océano, llevando como insignia mi propia libertad, mi capacidad de navegar sola, sin miedo a nada, sin temor, sin reproches a nadie...los puertos donde ahora pare serán elegidos, no llegaré a ellos a la deriva, no llegaré exahusta ni anhelando nada, pues todo está en mi interior.
Ahora navego mar adentro, recorreré pequeños manantiales de pureza, la inmensidad del mar la llevaré en mi corazón, el arrullo de sus olas serán la música que regalaré a mis oidos desde la memoria mientras no haya frente a mi esa playa que me acoja como hoy, como esta mañana de sonrisas y despedida de mi mar. Volveré, volveré pues soy parte de esta tierra, estas piedras, este olor a sal es el mio propio, pero he de conocer la felicidad fuera de estas vistas, he de recuperar el tiempo robado para poder volver algún día frente a ti, mar en calma de mi Altea y volver de la mano de quién es parte de mi, volver y sonreir más aún de lo que sonrío ahora mirando el horizonte mientras la brisa me acaricia la cara y las gaviotas me saludan...
Volveré cuando no busque entre las gaviotas a la gaviota que me enamoró, cuando pueda mirarlas a todas por igual sin volver liquidos mis ojos, cuando recupere el tiempo no perdido sino robado...
Hoy soy feliz de volver, hoy sueño con las montañas y la nieve, con navidades blancas, con una mantita abrazando nuestros cuerpos, complice de juegos inocentes e infantiles, compartiendo miradas y susurros, hoy estoy feliz de mi nuevo rumbo, esta vez tomado desde mi libertad, desde la calma de la elección hecha por amor, por entrega.
Me despido de ti, mar, de tus olas, de tu olor...pero es un simple hasta luego, es un ratito en la inmensidad de esta vida, nos encontraremos de nuevo, entre amaneceres y ocasos de sabor salado, entre arena fina y rocas cálidas esperando abrigar mi figura para dar forma a mi cuerpo y abrazarme con tu corazón, con los brazos de un horizonte libre que abarcan allá donde alcanza la vista.
Nos volveremos a ver, nuestros caminos se unirán porque te llevo en mi, porque nadaré cada noche en tus aguas, porque estar con los mios es estar en ti, ser feliz es como nadar hasta la isla y volver y notar mariposas en el estómago...