A todos los barcos de la mar y a todos los puertos donde amarré alguna vez... Mi vida ha ido siempre a la deriva, meciéndome con las olas de un mar ajeno, buceando en corazones cerrados, agotando el aire de mis pulmones entre sollozos cuando la tempestad arreciaba y golpeaba mi frágil estructura, sin remos con los que dirigir mi rumbo, remos que dejaba en manos suaves, en manos que recorrían mi cuerpo como si fuese un tesoro al que cuidar y al que de pronto olvidaban, un tesoro olvidado casi sin vida que protegía su esencia, esperando otras manos que lo cuidaran, otros ojos en los que refugiarse, en los que habitar y hacer de ellos un altar... Siempre buscando esos ojos cuando no eran más que un reflejo de los mios, reflejos en un mar que creía extraño, distinto a mi y que no era otro mar que el mio interior. Hoy me levanto con la fuerza del océano, llevando como insignia mi propia libertad, mi capacidad de navegar sola, sin miedo a nada, sin temor, sin reproches a nadie......
...No es otra cosa que mi mirada subjetiva e íntima al interior, a mi esencia intacta, a veces desde el desconsuelo, a veces desde la infinita alegria. Mi sentir durante esta busqueda personal de la felicidad. No temo vivir plenamente ni levantarme cada vez que caiga. Seguiré soñando siempre, como la tejedora de sueños que soy, dando lo más auténtico que tengo, mi corazón a cada paso, volando sobre las nubes de un cielo donde la luz brilla siempre e ilumina el corazón...