Apenas 15 semanas distan del momento, 15 semanas llenas de nervios, ilusión y alegría para algo que, aunque en el día a día no supone nada, es el gran paso. Uno de mis mayores sueños por lo que implica. El resto de mis sueños los voy cumpliendo cada día, me he pasado una buena parte de mi vida buscando la felicidad y a mis ya 36 años, con la experiencia que eso da, tengo la certeza que la felicidad es el camino, no la meta. Cada acto que realizo está lleno de vida, cada sonrisa que doy a quién amo es una sonrisa a mi misma, reflejo de mi interior. Estoy feliz, soy feliz y eso, tras el duro camino que llevo recorrido, es todo lo que deseo y espero. No anhelo nada más pues lo que tengo es lo que quiero. Hoy sentía la necesidad de expresar esa dicha. Hoy le doy sentido a todo lo vivido y lo doy por bueno, doy por bueno todas las palizas que recibí en mi infancia por mi madre y le deseo paz allí donde esté, doy por buenas las relaciones tormentosas y que me llevaron unas más que otras...
...No es otra cosa que mi mirada subjetiva e íntima al interior, a mi esencia intacta, a veces desde el desconsuelo, a veces desde la infinita alegria. Mi sentir durante esta busqueda personal de la felicidad. No temo vivir plenamente ni levantarme cada vez que caiga. Seguiré soñando siempre, como la tejedora de sueños que soy, dando lo más auténtico que tengo, mi corazón a cada paso, volando sobre las nubes de un cielo donde la luz brilla siempre e ilumina el corazón...