Las hogueras se van fraguando con los rescoldos calientes de la desidia. Las llamas me llaman entre el crepitar de mis lágrimas, cayendo sobre un charco de sangre y el lamento amargo de un amor exhausto. Como un gato me quedo mirando el fuego hipnotizante, señal de que estoy a punto de sucumbir a su hechizo. Y ahora solo lloro, lloro como cobarde lo que no supe defender con valentía. Lágrimas que me atrapan en una espiral obscura que me lanza a desear un viaje eterno, con solo los pedazos de un corazón roto en la maleta de mi vida. Mi cabeza no para de preguntar por qué, por qué, por qué... Mi corazón ya no late, ha salido huyendo de este cuerpo maldito y ahora mora al lado de Nayah, intentando calmar la tempestad de su garganta, intentando llevar Paz donde antes no supo... que ha tenido que morir para llegar al cielo de su amada. Hogueras de dolor que queman mi ilusión convirtiendo en cenizas toda esperanza de dicha. Cómo te grito ahora "Te...
...No es otra cosa que mi mirada subjetiva e íntima al interior, a mi esencia intacta, a veces desde el desconsuelo, a veces desde la infinita alegria. Mi sentir durante esta busqueda personal de la felicidad. No temo vivir plenamente ni levantarme cada vez que caiga. Seguiré soñando siempre, como la tejedora de sueños que soy, dando lo más auténtico que tengo, mi corazón a cada paso, volando sobre las nubes de un cielo donde la luz brilla siempre e ilumina el corazón...